¿Y si le Bajamos Dos Rayitas a la Rabia? 😜

Buenas, queridos amigos.

Hoy les traemos un temita que a todos nos toca en algún momento: la rabia.

Sí, esa sensación que te hace querer convertirte en Hulk y salir corriendo a romper cosas.

Pero, ¿y si les digo que hay una forma más chida de manejar esto sin acabar con la amistad o los muebles de la sala?

La movida está en ser proactivos, no reactores de situaciones.

Imagínense que alguien les está sacando de quicio.

La primera reacción es entrarle al juego, ¿verdad?

Pero, ¿qué tal si hacemos una pausa dramática y en lugar de ponernos al tú por tú, respiramos hondo y decimos:

«A ver, a ver, tal vez tengas razón o tal vez no, pero vamos a calmarnos y platicarlo»?

Suena a novela, pero te juro que funciona.

Lo que hacemos es darle la vuelta a la situación, evitando que la negatividad del otro se apodere de nosotros y, de paso, controlamos la nuestra.El Viaje Interno: Cambiando el Chip

Primero, vamos a meterle mano al interior. Antes de que saltes a la acción, sea para bien o para mal, pídele a esa energía universal, a la Luz, a quien tú creas, que te eche la mano.

La idea es que no te lances solo a la alberca sin antes checar si hay agua.

Aquí te va un ejercicio:

piensa en una situación del pasado donde te hayas encendido más que antorcha olímpica.

¿Qué hubiera pasado si en vez de reaccionar, te hubieras puesto en modo zen y hubieras buscado ser parte de la solución?

Medita en eso y ve cómo cambia tu percepción de los eventos.

Moviendo el Esqueleto: Acciones con Onda

Ahora, lo externo.

Esto es más de salir y hacer, de mover el cuerpo y la energía.

Pide ayuda:

Sí, aunque creas que eres el superhéroe que no necesita de nadie. Pide ayuda para algo que creías poder hacer solo. Verás cómo se siente bien compartir la carga.

Haz algo que te haga sentir niño otra vez:
Vete al parque, súbete a un columpio, corre como si estuvieras en una competencia de sacos en la kermés de la escuela.

La idea es soltar y dejar que el viento te despeine un poco.

Ponte en los zapatos del otro:

Antes de hacer algo para ti, haz algo por alguien más. Puede ser algo pequeño, desde dar los buenos días con una sonrisa hasta pagarle el café al de atrás en la fila de Starbucks.

Verás cómo cambia tu día. Así que ya saben, chamacos, antes de dejar que la rabia nos domine, vamos a intentar darle la vuelta.

¿Quién se anima a probar estos consejos y luego nos cuenta cómo le fue?

¡Nos vemos en la siguiente, esperamos sus comentarios!

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