Te ha pasado que…
Duermes y sigues cansado. Comes y sigues sin energía. Respiras, pero no sientes alivio.
¿Y lo peor? Sientes que algo está apagado dentro de ti… y no sabes exactamente qué.
No es que estés loco, ni flojo, ni “dramático”.
Lo que estás sintiendo tiene un nombre: tu chi no está fluyendo.
Espera… ¿mi qué?
Chi, también escrito como qi, es la energía vital que mueve todo dentro de ti: tu cuerpo, tus emociones, tu claridad mental, tus ganas de vivir.
Cuando tu chi está bloqueado, lo sientes como:
cansancio constante confusión mental ansiedad sin motivo irritabilidad con todo el mundo enfermedades raras que van y vienen una sensación de vacío… aunque estés “bien”
Y no, no necesitas ser monje shaolin para sentirlo. Es tan natural como el hambre o las ganas de llorar.
Entonces… ¿cómo se desbloquea el chi?
Aquí va el paso a paso para empezar a fluir de nuevo:
1. Reconócelo.
Lo que te pasa es real. No eres tú contra el mundo, es tu chi pidiéndote atención.
2. Observa tu cuerpo.
Postura encorvada = chi atrapado.
Respiración superficial = chi débil.
Haz una pausa y revisa cómo estás sentado ahora mismo… ahí empieza todo.
3. Respira con intención.
Respira profundo y despacio, como si le dieras espacio a tu alma.
Eso ya es Tai Chi básico, aunque no estés en un dojo.
4. Mueve el cuerpo, suavemente.
No se trata de “hacer cardio”, sino de soltar. Tai Chi es como poesía en movimiento: abre caminos donde antes había tensión.
5. Cuida tu energía como cuidas a quien más amas.
Duerme bien, toma agua, come algo que nutra. Suena obvio, pero es lo que el chi más agradece.
Un momento de reflexión…
Cuando tu chi fluye, todo se siente distinto: el cuerpo pesa menos, las emociones se aclaran, y la vida tiene otro color.
No se trata de aprender un truco mágico ni de volverte espiritual de la noche a la mañana.
Se trata de volver a ti. A tu centro. A tu energía natural.
Y eso, compa, es oro puro en un mundo que todo el día te jala para afuera.
¿Qué puedes hacer ahora?
No te compliques:
Empieza con 5 minutos diarios de respiración consciente y un par de movimientos suaves.
Si puedes, súmate a una clase de Tai Chi (hay muchas gratis en línea o presenciales).
Y si quieres algo más profundo, busca a alguien que enseñe cómo reconectar con tu chi.
Hazlo por ti.
Hazlo por tu energía.
Hazlo porque mereces fluir, no solo sobrevivir.

Deja un comentario