¿Alguna vez te ha pasado que estás tan estresado, tan saturado, que hasta te olvidas de respirar bien? Y no hablo metafóricamente: literalmente, te olvidas de cómo se respira. Como si el cuerpo estuviera en piloto automático pero con los pulmones medio dormidos…
A mí me pasó. Y justo en medio de una práctica de Tai Chi. Sentía que algo no fluía, como si me faltara conexión… y resulta que el problema no era mi postura, ni mi enfoque. Era mi respiración. Estaba respirando mal. Superficial. Rápido. Cansado. Como si no hubiera suficiente aire en el mundo para mí.
Hasta que conocí un truquito que parece insignificante, pero es oro puro: la respiración con labios fruncidos.
¿Qué es y por qué deberías intentarla ya?
Este tipo de respiración es como ponerle freno de mano al caos mental. Se llama “pursed lips breathing” y consiste básicamente en lo siguiente:
Inhalas lento por la nariz… sin prisa, sin forzar. Exhalas con los labios como si estuvieras a punto de apagar una velita… suave, largo, sin apurarte. Y lo repites unas cuantas veces… y de pronto todo cambia.
Así de simple. Y no sabes el poder que tiene.
¿Por qué funciona tan bien?
Porque hace algo que casi nada logra: reduce la presión en los pulmones y mantiene abiertas las vías respiratorias, sin esfuerzo. Te obliga a respirar lento, profundo y parejo. Eso permite que tu cuerpo intercambie oxígeno y dióxido de carbono como se debe, y poco a poco tu energía empieza a fluir mejor, tu mente se calma, y hasta sientes que piensas más claro.
Es como si al exhalar, también estuvieras liberando el estrés, las prisas, y ese peso invisible que cargamos sin darnos cuenta.
¿Cuándo deberías usarla?
Cuando sientas ansiedad. Cuando te cueste dormir. En medio del tráfico. Antes de meditar o practicar Tai Chi. O simplemente cuando necesites un momento para regresar a ti mismo.
Yo la uso antes de empezar mis clases, cuando necesito regresar al presente y reconectar. En menos de 3 minutos, mi cuerpo y mi mente hacen clic.
A veces creemos que para sanar necesitamos hacer grandes cambios: ir a la montaña, cambiar de trabajo, aprender algo nuevo… pero resulta que una respiración bien hecha puede ser el cambio que estabas buscando.
No necesitas nada: solo tus pulmones, tus labios y un par de minutos. Y créeme, cuando empiezas a respirar con conciencia, todo lo demás también empieza a cambiar. Tu energía se equilibra. Tus emociones se asientan. Tu cuerpo te agradece.
Bonus: Tips extra para que tus pulmones te aplaudan (literal)
Evita el humo (sí, incluso el de segunda mano). Agrega alimentos con antioxidantes a tu dieta: zanahoria, brócoli, camote. Haz ejercicio (aunque sea estirarte bailando mientras lavas los trastes). Mantén tu espacio limpio y con aire fresco. Y por favor… respira como si tu vida dependiera de ello, porque sí, depende.
¿Y tú? ¿Cuándo fue la última vez que realmente respiraste?
Haz la prueba ahora mismo: inhala lento por la nariz, exhala frunciendo los labios como si soplaras una pluma… repítelo tres veces. Y cuéntame abajo cómo te sientes. ¿Notas la diferencia?
Comparte este artículo con alguien que respira mal (o que necesita un respiro en la vida).
Nos vemos en la siguiente inhalación.
#RespiraProfundo #TaiChiGongFit #PulmonesFelices #EnergíaVital #CeroEstrésCeroMaldad

Deja un comentario