¿Alguna vez te has mirado al espejo y notado que tu cuerpo “prefiere” un lado? Tal vez eres diestro para casi todo, o zurdo para algunas cosas y ni siquiera lo habías pensado. Te voy a compartir un principio de Tai Chi que, si lo aplicas, no solo te va a dar más equilibrio físico, sino que también puede transformar tu forma de moverte y hasta tu manera de pensar.
En Tai Chi buscamos que cada postura se ejecute igual en el lado izquierdo y en el derecho. No es capricho: es entrenamiento consciente para que todo tu cuerpo, tu energía y tu mente se alineen. La mayoría de nosotros vivimos “cargados” hacia un lado: físicamente, mentalmente o emocionalmente. Practicar simetría nos ayuda a reprogramar eso.
Artistas, músicos y atletas conocen la importancia de este principio. Un pintor no domina su arte hasta que controla el pincel con la misma precisión siempre, no importa la mano. Un arquero experto entrena disparando igual con ambos brazos. En Tai Chi hacemos lo mismo: usamos un espejo, revisamos no solo cómo termina la postura, sino cómo llegamos a ella, y repetimos hasta que ambos lados tengan la misma gracia, fuerza y coordinación.
Quizá pienses: “es que yo soy más del lado derecho” o “mi izquierdo es un desastre”. Créeme, no eres el único. Todos empezamos así. La magia del Tai Chi es que le enseñamos a nuestro lado “débil” a tomar la iniciativa, y al dominante, a ceder y seguir. Es como una danza interna donde ambos lados aprenden a colaborar.
En términos energéticos, esto equilibra el flujo de Qi por ambos lados del cuerpo, armonizando meridianos y reduciendo tensiones crónicas que se acumulan cuando siempre usamos un solo lado para todo. En la medicina china, este balance influye directamente en la salud de órganos y emociones asociadas. No es solo ejercicio: es reeducación corporal y energética.
Si no lo trabajamos, terminamos como la mariposa deforme que no puede migrar: dando vueltas en círculos. Cada día que posponemos este entrenamiento, reforzamos el desequilibrio. En cambio, si hoy empiezas a practicar tus posturas de Tai Chi con simetría, poco a poco irás despertando habilidades que ni sabías que tenías. Y cuando llegue ese momento, te moverás con la misma confianza y potencia, sin importar el lado.
Tu cuerpo ya es simétrico por diseño. Solo tienes que enseñarle a moverse como tal. Hazlo con constancia y verás cómo, al equilibrar tu izquierda y tu derecha, también empiezas a equilibrar tu vida.

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