A veces creemos que el Qi es algo místico, complicado o reservado para unos cuantos… y la verdad es mucho más sencilla: el Qi es tu vitalidad natural. Es lo que te permite respirar profundo, moverte sin dolor, adaptarte, recuperarte y estar presente.
En el Tai Chi no “activamos poderes”, ordenamos lo básico: postura, respiración, relajación y atención. Cuando el cuerpo deja de pelearse consigo mismo, la energía no aparece… se libera. Siempre estuvo ahí.
Por eso el Tai Chi funciona. No por fe, sino porque respeta cómo funciona el cuerpo y la vida. Menos tensión, más coherencia. Menos fuerza, más fluidez.
Cuando confías en la sencillez, el Qi fluye solo.
Hoy, en un mundo acelerado y tenso, volver a lo simple no es moda: es supervivencia consciente.
El Qi no es magia. Es vida en movimiento. Y ya vive en ti. 🌿


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