Mantén la coronilla hacia arriba, como un hilo invisible que te sostiene

Hay principios del Tai Chi Chuan y del Qi Gong que parecen muy simples cuando los escuchamos, pero que cambian completamente la forma en que habitamos nuestro cuerpo.

Uno de ellos dice:

“Mantén la coronilla hacia arriba, como si un hilo invisible tirara suavemente de tu cabeza hacia el cielo.”

No significa tensar el cuello, sacar el pecho ni ponerte rígido. Todo lo contrario.

Imagina una marioneta sostenida por un hilo desde la parte más alta de la cabeza. El cuerpo cuelga relajado, sin esfuerzo innecesario, sin colapsarse y sin pelear contra la gravedad.

Cuando la coronilla se eleva suavemente ocurren varias cosas al mismo tiempo.

La columna encuentra su alineación natural.

Los hombros dejan de cargar peso innecesario.

La respiración se vuelve más libre.

El pecho se relaja.

La cintura puede moverse con mayor facilidad.

Y la mente comienza a sentirse más clara.

Por eso los antiguos maestros consideraban este principio una de las llaves más importantes para el desarrollo interno.

Muchas veces caminamos por la vida como si cargáramos una mochila invisible. Las preocupaciones nos hacen mirar hacia abajo. El estrés nos encoge. Las emociones pesadas parecen tirar de nosotros hacia el suelo.

El simple acto de elevar suavemente la coronilla cambia ese mensaje corporal.

Es como decirle al cuerpo:

“Estoy aquí. Estoy presente. Estoy despierto.”

En Tai Chi Chuan buscamos una estructura que sea fuerte sin ser rígida.

Un árbol no crece porque se esfuerce; crece porque está bien alineado con la naturaleza.

Nosotros también.

Cuando la coronilla se eleva, la energía puede descender, las articulaciones pueden relajarse y el movimiento puede fluir con mayor naturalidad.

Lo interesante es que este principio no sirve solamente durante la práctica.

Puedes aplicarlo mientras caminas.

Mientras trabajas.

Mientras esperas en una fila.

Mientras hablas con alguien.

Mientras enfrentas un problema.

Cada vez que recuerdes ese hilo invisible, estarás regresando a tu centro.

Y muchas veces, regresar a nuestro centro es exactamente lo que necesitamos.

Porque una postura correcta no solamente cambia la forma en que nos vemos.

También cambia la forma en que vivimos.

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