Hay un error curioso cuando empezamos a practicar Qi Gong: queremos mover la energía con la misma lógica con la que movemos una caja pesada. 😅
Empujamos. Tensamos. Forzamos.
Pero prueba otra imagen.
Imagina una piedra cayendo suavemente en un lago.
Primero aparece un movimiento en el centro. Después una ola, otra y otra… cada una expandiéndose naturalmente hacia afuera.
Ese es el principio que quiero que explores hoy:
El Qi se expande como olas concéntricas desde el centro.
Qi significa, dentro de este contexto, la energía o dinámica vital con la que trabajamos en la práctica. La idea no es perseguirla desesperadamente con brazos y manos, sino permitir que el movimiento nazca desde nuestro centro y vaya expresándose hacia la periferia.
Entonces cambia completamente la práctica.
En lugar de mover primero las manos y después arrastrar al cuerpo detrás de ellas, siente el centro iniciar. Permite que el movimiento viaje y finalmente llegue a brazos, manos y dedos.
Como una onda.
Centro → expansión → periferia.
Esto también cambia la calidad del movimiento. Ya no estamos fabricando veinte movimientos separados. Estamos buscando un solo movimiento que se propaga por todo el cuerpo.
Y aquí viene lo bonito: no necesitas imaginar fuegos artificiales energéticos ni convertirte en protagonista de película de kung fu. 😂
Empieza simplemente sintiendo la mecánica.
Haz un movimiento lento de Qi Gong y pregúntate:
¿Mis manos están haciendo el movimiento… o mis manos son la última ola de algo que comenzó en mi centro? 🌊

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