Cuando inhalas, lleva el Qi a los órganos; cuando exhalas, purifica.
Parece una instrucción demasiado sencilla… hasta que empiezas a practicarla de verdad.
Porque normalmente respiramos como vivimos: en automático. 😅
En Tai Chi Chuan, Qi Gong y Medicina Tradicional China podemos convertir algo que hacemos miles de veces al día en una práctica consciente.
La idea es sencilla:
Inhalar → nutrir. Exhalar → soltar.
Cuando inhalas, no imagines solamente que llenas los pulmones de aire. Lleva tu atención hacia dentro y siente que el Qi, la energía vital, acompaña la respiración y nutre tus órganos.
No necesitas forzarlo.
No tienes que poner cara de maestro taoísta contemplando una montaña. 😂
Simplemente respira suave, profundo y conscientemente.
Inhala…
y lleva tu intención hacia dentro.
Después exhala lentamente y permite que el cuerpo suelte.
Tensión.
Pesadez.
Rigidez.
Todo aquello que ya no necesitas cargar en ese momento.
Aquí aparece algo precioso: respirar deja de ser solamente una función automática y se convierte en una práctica.
Prueba esto ahora mismo.
Colócate sentado o de pie cómodamente.
Relaja hombros, mandíbula y abdomen.
Inhala lentamente por la nariz y piensa:
“Nutro.”
Siente que el Qi entra y llega profundamente al cuerpo.
Después exhala con suavidad pensando:
“Purifico.”
Y siente cómo algo sale contigo.
Hazlo varias veces sin buscar ninguna experiencia espectacular.
Porque ése suele ser nuestro error: queremos sentir fuegos artificiales energéticos cuando quizá el verdadero trabajo está ocurriendo en algo mucho más pequeño.
Una respiración.
Después otra.
Y otra.
Así funciona gran parte del trabajo interno: lo extraordinario se construye practicando conscientemente lo aparentemente ordinario.
Y puedes llevarlo todavía más lejos.
Cuando practiques Tai Chi, deja que cada inhalación acompañe esa sensación de recibir y nutrir.
Cuando practiques Qi Gong, siente cómo la respiración, el movimiento y la intención empiezan a trabajar juntos.
Y durante tu vida cotidiana, cuando aparezca un momento pesado, vuelve a este principio:
Inhalo y nutro. Exhalo y purifico.
Quizá no puedas controlar todo lo que ocurre afuera.
Pero durante unos segundos puedes regresar a tu respiración, entrar nuevamente en tu cuerpo y recordar algo muy sencillo:
para recibir algo nuevo, también tenemos que aprender a soltar.
Haz tres respiraciones ahora.
Sin prisa.
Inhala… lleva el Qi hacia dentro.
Exhala… deja ir.
Y observa cómo llegaste a la primera respiración y cómo sales de la tercera. 🌿


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