Hay movimientos de Tai Chi que uno intenta hacer y piensa:
“Necesito fortalecer más las piernas”.
Puede ser.
Pero también puede estar pasando algo bastante menos glamuroso:
estás utilizando fuerza para compensar una estructura que no está bien organizada. 😅
Y esto nos lleva a un principio precioso del Tai Chi y del Qi Gong:
la estructura correcta reduce el esfuerzo innecesario.
Ojo con las palabras.
No estamos diciendo:
“Una buena estructura elimina todo esfuerzo”.
Estamos diciendo:
reduce el esfuerzo que no necesitas.
Porque moverte requiere trabajo.
Mantener una postura requiere actividad.
Transferir el peso requiere participación muscular.
Sostener los brazos requiere esfuerzo.
El objetivo no es convertirnos en fideo cocido.
La pregunta es:
¿cuánto de lo que estás haciendo realmente necesita ese movimiento?
Imagina una postura sencilla.
Los pies están colocados de cierta manera, pero el peso se ha ido demasiado hacia un lado.
Las rodillas intentan compensar.
La pelvis se pone rígida.
El tronco corrige.
Los hombros participan.
El cuello dice: “Bueno, ya que todos están trabajando, yo también”. 😂
Y de pronto estás haciendo un movimiento relativamente sencillo utilizando medio cuerpo para evitar caerte.
Entonces pensamos:
“Me falta fuerza”.
Quizá.
Pero primero revisemos la estructura.
Porque cuando las diferentes partes del cuerpo encuentran una relación más organizada, dejamos de necesitar ciertas compensaciones.
Esto conecta directamente con el principio anterior:
la postura organiza el Qi.
Pero ahora damos un paso más.
No solamente buscamos una postura visualmente correcta.
Buscamos una estructura que permita realizar el movimiento sin agregar tensión innecesaria.
Y aquí Tai Chi se pone realmente interesante.
Porque puedes hacer exactamente el mismo movimiento de dos maneras.
Desde fuera parecen casi iguales.
Pero por dentro son completamente diferentes.
En una estás apretando mandíbula, hombros, abdomen, manos y hasta los dedos de los pies.
En la otra conservas la estructura necesaria mientras aquello que no necesita participar puede permanecer relativamente suelto.
Mismo movimiento.
Distinta organización.
Distinto esfuerzo.
Por eso Song, la cualidad de soltar la tensión innecesaria, no puede separarse completamente de la estructura.
Si simplemente intentas relajarlo todo, colapsas.
Pero si intentas sostenerlo todo mediante tensión, te vuelves rígido.
Entonces aparece una de esas paradojas maravillosas del Tai Chi:
la estructura permite soltar y Song permite que la estructura no se convierta en rigidez.
No queremos estar flojos.
Tampoco queremos estar duros.
Queremos estar disponibles.
Haz una prueba.
Ponte de pie cómodamente.
Ahora levanta lentamente ambos brazos.
Observa.
¿Levantaste solamente los brazos?
¿O también subieron los hombros?
¿Apretaste la mandíbula?
¿Endureciste el abdomen?
¿Cerraste las manos?
¿Bloqueaste las rodillas?
No corrijas todo de golpe.
Escoge una cosa.
Por ejemplo, los hombros.
Mantén los brazos donde están y pregúntate:
“¿Necesito subir los hombros para mantener aquí mis brazos?”
Si la respuesta es no, permite que desciendan.
Los brazos continúan arriba.
La estructura permanece.
Pero acabas de retirar algo que sobraba.
Eso es importante.
Porque estamos aprendiendo a diferenciar entre sostener y tensar.
No son necesariamente lo mismo.
Ahora piensa en una postura de Tai Chi.
Si tu base está mal organizada, necesitarás hacer ajustes constantes para mantenerte.
Si el eje se pierde, alguna parte tendrá que compensarlo.
Si la pelvis está rígida, otras zonas tendrán que resolver aquello que no puede transmitirse cómodamente.
Entonces acumulamos esfuerzo sobre esfuerzo.
Y terminamos diciendo:
“Tai Chi cansa muchísimo”.
Bueno… algunas posiciones sí pueden demandar bastante trabajo.
Pero también conviene preguntarnos cuánto del cansancio proviene del ejercicio y cuánto estamos fabricando nosotros.
Ahí la práctica lenta vuelve a convertirse en un laboratorio maravilloso.
Porque cuando haces algo despacio puedes investigar.
“¿Qué músculos estoy utilizando?”
“¿Dónde apareció tensión?”
“¿Cuándo levanté los hombros?”
“¿En qué momento perdí el eje?”
“¿Cuándo dejé de respirar naturalmente?”
Y sobre todo:
“¿Qué puedo dejar de hacer sin perder la postura?”
Me encanta esa pregunta.
Porque cambia completamente nuestra relación con el entrenamiento.
En lugar de agregar constantemente:
más fuerza,
más tensión,
más control,
más esfuerzo,
comenzamos también a quitar.
Quitamos aquello que sobra.
Y esto no significa volver la práctica fácil.
Significa volverla más refinada.
Primero hacemos el movimiento.
Después aprendemos a hacerlo mejor.
Y poco a poco comenzamos a descubrir cuánto esfuerzo innecesario habíamos convertido en costumbre.
Esto también tiene una enseñanza preciosa para la vida cotidiana.
Observa cómo utilizas el teléfono.
¿Realmente necesitas subir el hombro?
Cuando manejas, ¿necesitas apretar tanto el volante?
Cuando trabajas sentado, ¿necesitas mantener la mandíbula contraída?
Cuando estás esperando algo importante, ¿necesitas sostener el abdomen como si fueras a recibir un golpe?
Muchas veces no sabemos que estamos haciendo esfuerzo.
Simplemente llevamos tanto tiempo haciéndolo que se volvió normal.
Por eso Tai Chi y Qi Gong también pueden convertirse en una educación de la percepción.
Primero sentimos.
Después reconocemos.
Luego organizamos.
Y finalmente podemos soltar aquello que ya no necesitamos.
Así que hoy quiero proponerte un pequeño experimento.
Escoge un movimiento sencillo.
Hazlo lentamente.
Después repítelo y pregúntate:
¿qué estoy tensando que este movimiento realmente no necesita?
Quita solamente una cosa.
Quizá sea el hombro.
Quizá la mandíbula.
Quizá las manos.
Quizá estés bloqueando las rodillas.
Y vuelve a realizarlo.
No busques hacerlo espectacular.
Busca hacerlo más limpio.
Porque progresar en Tai Chi y Qi Gong no siempre significa aprender un movimiento nuevo.
A veces significa realizar el mismo movimiento…
necesitando cada vez menos cosas que no deberían estar ahí.
La estructura correcta no busca que hagas menos.
Busca que dejes de gastar esfuerzo donde no hace falta.
Y quizá ahí comienza una forma completamente diferente de entender la fuerza:
no solamente como nuestra capacidad de hacer más…
sino también como nuestra capacidad de dejar de hacer lo innecesario. ☯️

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